lunes, 31 de marzo de 2014

Darren Hardy. Crea un hábito de éxito. Parte 1

Quiero transcribir en las siguientes entradas las enseñanzas del gran Darren Hardy. Sus libros y enseñanzas han supuesto un gran cambio en mi vida y quiero compartir contigo y en español algo de su sabiduría.

Somos criaturas de hábitos.
Si has estado viviendo en piloto automático y permitiendo que tus hábitos te guíen, quiero que comprendas por qué. Estudios psicológicos revelan que el 95% de todo lo que sentimos, pensamos, hacemos y conseguimos es el resultado de hábitos aprendidos.

Nacemos con instintos, por supuesto, pero no con hábitos en absoluto. Los desarrollamos en el tiempo.
Desde la infancia aprendemos una serie de respuestas condicionadas que nos guían a reaccionar automáticamente a la mayoría de las situaciones.
En nuestra vida diaria vivir automáticamente tiene su lado positivo. Si tuvieras que pensar conscientemente sobre cada paso de caa tarea ordinaria tu vida colapsaría. 

Los hábitos y rutinas nos permiten usar el mínimo de energía consciente para las tareas rutinarias y nos ayudan a estar sanos y manejar la mayoría de las situaciones de una forma razonablemente correcta.
Y como no tenemos que pensar en cosas mundanas, podemos enfocar nuestra energía mental en pensamientos más creativos y enriquecedores. Los hábitos pueden ayudarnos mientras sean buenos hábitos.

Como ejemplo de hábito, el padre de Darren le hablaba de pequeño sobre Larry Bird, el jugador de baloncesto de los Boston Celtics. Larry tenía el hábito de practicar 500 tiros libres cada mañana antes de ir al colegio. Con ese tipo de disciplina Larry potenció al máximo sus talentos naturales y sobresalió sobre otros jugadores más talentosos. 
Como Larry Bird, puedes condicionar tus respuestas automáticas e inconscientes para ser como las de un campeón de élite. 

Con suficiente práctica y repetición, cualquier comportamiento, bueno o malo, se convierte en automático en el tiempo.
Eso significa que incluso aunque desarrollamos la mayoría de nuestros hábitos inconscientemente, podemos decidir conscientemente cambiarlos. Resulta lógico pensar que si has aprendido cada hábito que tienes, también podrás desaprender los que no te están sirviendo correctamente.

Comienza pensando en la forma de salir de la trampa de la gratificación instantánea
Somos una especie "Racional" (al menos es lo que nos decimos a nosotros mismos). Así que, ¿por qué estamos tan irracionalmente esclavizados a tantos malos hábitos?. Es porque nuestra necesidad de una gratificación inmediata nos puede convertir en unos animales de lo más reactivos e irracionales.
Si dieras un bocado de un Big Mac e inmediatamente cayeras al suelo apretándote el pecho con un ataque al corazón, puede que no volvieras a por un segundo bocado.
Si tu próxima calada a un cigarrillo cambiara tu aspecto instantánemante por el de un anciano de 85 años, es muy posible que tampoco lo hicieras. 
El problema es que el pago o gratificación instantánea derivado de los malos hábitos a menudo sobrepasa de lejos a lo que nuestra mente consciente piensa sobre las consecuencias a largo plazo. Estos malos hábitos no parecen tener consecuencias negativas en absoluto en el momento de realizarlos.

Es hora de despertar y darse cuenta de que los hábitos que te permites podrían estar acumulándose para llevar tu vida a un desastre total.
Los ajustes más diminutos en tus rutinas diarias pueden alterar dramáticamente los resultados de tu vida. Ajustes superpequeños, aparentemente sin importancia pueden revolucionar y revolucionarán todo.

Mucha gente pasa su vida sin dedicar mucha energía consciente a pensar específicamente lo que desean y qué necesitan hacer para llegar allí. Deshacer los malos hábitos que han enraizado como robles poderosos va a ser arduo y difícil. Pasar a través del proceso requerirá algo más grande que la mayor determinación. La fuerza de voluntad por si misma no será suficiente.



En la próxima entrada finalizaré este artículo de Darren Hardy donde nos explica cuál es la fuerza que nos hará estar en el camino correcto. No te lo pierdas:  Parte 2











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